Hace ya más de quince años que el Informe para el
Presidente de los Estados Unidos titulado El mundo en el año
2000 daba la voz de alarma:
"el mundo encara un problema apremiante que consiste en la pérdida de recursos genéticos vegetales y animales"
El Informe precisaba que: "entre medio millón
y dos millones de especies -del 15 al 20 por 100 de todas las
que existen sobre la Tierra- podrían extinguirse hacia
el año 2000, principalmente a causa de la pérdida
de sus hábitats naturales, pero también, en parte,
a causa de la contaminación. LA EXTINCION DE ESPECIES EN
TAL ESCALA NO TIENE PRECEDENTE EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD.
Entre la mitad y las dos terceras partes de las especies que, según se prevé, se habrán extinguido hacia el año 2000, serán resultado del desmonte o deterioro de los bosques tropicales. El grueso de las pérdidas corresponderá a especies de insectos, otros invertebrados y vegetales (muchos de ellos aún no clasificados ni examinados por los científicos). El valor potencial de esta reserva genética es enorme. Si se preservan y explotan con cuidado, las especies que habitan los bosques tropicales podrían constituir una fuente permanente de nuevos productos alimentarios (principalmente nueces y fruta), productos químicos farmacéuticos, enemigos naturales de las plagas, materiales de construcción, maderas preciosas, combustibles y demás productos. Ni siquiera mediante el manejo cuidadoso de los restantes recursos bióticos de los trópicos se podrán compensar las súbitas pérdidas masivas que son predecibles si las tendencias actuales continúan." (BARNEY 1981: 85)
Esa voz de alarma fue inútil. (Nuevo: EL PREMIO NOBEL
ALTERNATIVO DE ECONOMIA Manfred MAX-NEEF resumía en
1993 los daños ya producidos explicando que:)
de las 270 especies de tortugas existentes en el mundo, el 42%
están prácticamente extinguidas. En Nueva Zelanda
se ha extinguido la mitad de las especies de su notable fauna
de ranas. Tres cuartas partes de todas las especies de pájaros
del mundo están disminuyendo su población o están
en peligro de extinción. Un tercio de las especies de peces
de agua dulce de América del Norte raramente se encuentran
ya y están amenazadas de extinción. La introducción
en el lago Victoria (el mayor y más rico de Africa) de
las carpas, especie allí exótica, provocó
la virtual extinción de 200 de las 400 especies de peces
del lago. Cada día desaparecen no menos de 100 especies
de invertebrados como resultado de la deforestación. La
cuarta parte de las 40.000 especies de invertebrados conocidos
de Alemania, están seriamente amenazados o extinguidos.
La mitad de las especies de caracoles de agua dulce de los Estados
Unidos se han virtualmente extinguido. Casi la mitad de todos
los mamíferos sobrevivientes de Australia están
amenazados de extinción. Dos tercios de las 150 especies
de felinos salvajes están al borde de la extinción.
El 40% de las especies de mamíferos de varios países
europeos están seriamente amenazados de extinción.
(Manfred MAX-NEEF: "Biosfera, personas y economía",
en Anuario EL MUNDO 1993 página 154)
Sobre ese daño directo James Lovelock (autor de la famosa hipótesis GAIA) ha enfatizado que la mayor amenaza es la destrucción del hábitat natural por la proliferación de cultivos a gran escala, sobre todo en los bosques tropicales: "Esta amenaza supera con mucho a todas las demás......En los trópicos viven 1.000 millones de personas, y, si se siguen destruyendo al mismo ritmo que ahora, todos los bosques habrán desaparecido en el año 2010. La experiencia pasada sugiere que todo se convertirá en maleza y desierto. ¿Quien va a alimentar a esa gente? ¿Qué vamos a hacer con los refugiados? Esto es algo que está a la vuelta de la esquina, y, como problema, tiene mucha más relevancia y enjundia que el asunto del ozono".